Una victoria importante que significó el inicio de una revolución social, política y económica; una nueva Constitución Política; un golpe de Estado; huelgas petroleras y de trabajadores; relaciones internacionales al rojo vivo; y, finalmente, las últimas jugadas de las expropiaciones y nacionalizaciones son solo algunos de los elementos que han vivido los venezolanos durante los doce años de gobierno de Hugo Chávez. Doce años que demuestran la convulsión interna en Venezuela, debido a la multiplicidad de las reformas.
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miércoles, 9 de febrero de 2011
jueves, 9 de julio de 2009
Una vida en el río
De antaño son los recuerdos de aquello tiempos en los que después de estudiar, John Fernando y su primo Jorge Alberto llevaban el almuerzo a su abuelo y a sus tíos, que tenían como puesto de trabajo las orillas del río Medellín.Mientras sus familiares almorzaban, los pequeños jugaban entre la arena que recogían sus padres y el río… Jamás se les cruzó por la mente que en este lugar pasarían muchos años de su vida y continuarían con el negocio familiar.
Los años pasaban y el juego, en adelante, cambiaría su dinámica. Ahora John y Jorge nadaban entre las aguas del río y recogían los metales que bajaban por su cauce; más tarde los vendían en cualquier chatarrería y fue así como obtuvieron sus primeras monedas.
Ya el estudio se le fue haciendo aburrido al joven John Fernando y el saberse dueño de algún dinero le complacía más que las aterradoras clases con aquel profesor que recuerda como una “chanda”.
Más tarde, cuando apenas estaba en cuarto de primaria, John Fernando tomó una decisión que marcaría su vida. Tras ser expulsado de su colegio por intercambiar un ‘pellizco’ de su profesor por una ‘pedrada’, se negó la posibilidad de entrar a estudiar y resolvió ayudar a su padre en su trabajo y dejar la escuela.
Los años pasaron y la juventud fue llegando entre las canoas, las palas y la arena. Al hablar de las mujeres, sonríe pícaro al recordar sus años nobles. Para él, lo claro es que tenía lo necesario para llamar la atención de las jóvenes: el dinero, fruto de su trabajo, y sus talentosos pasos de baile.
Pero ahora, John Fernando valora el estudio como nadie, pero piensa que para él es un poco tarde. Tanto así que cuando su hijo le propuso ayudarle en su trabajo y salirse del colegio, Fernando le dijo con dureza: “Eso no me lo vuelva a decir ni en broma. Mientras yo pueda darle el estudio, me estudia. Yo no quiero que sea lo que yo soy”.Ahora su hijo tiene 19 años y tras graduarse del colegio, ayuda a su madre eventualmente en una microempresa de confecciones. Sin embargo, John Fernando le niega a su hijo toda puerta de entrada al negocio diciendo que: “Donde yo deje a mi hijo trabajar acá le pasa lo mismo que a mi… Le toca morir en este río”.
Por su parte, su pequeña hija de doce años, quien cursa séptimo grado en el colegio, ya no acompaña a su padre en las jornadas laborales, mientras disfrutaba de las vacaciones. Antes jugaba entre la arena y sentía la sensación que han tenido pocos, de navegar por el río Medellín. Ahora, Fernando confiesa que ella se siente apenada por el trabajo de su padre.
Entre el negocio de la arena se crió Fernando y hasta el sol de hoy es su modo de subsistencia. Sus condiciones de vida no son las mejores, pero el arenero deja el dinero suficiente para que él, su esposa y sus dos hijos sobrevivan.
lunes, 4 de mayo de 2009
El nacimiento de una lucha que aún continúa
La regla del ocho era el deseo de todos los trabajadores norteamericanos. Ocho horas de trabajo, ocho horas de sueño y ocho horas para la diversión era el ideal que los trabajadores querían hacer valer.En 1886, el Presidente de Estados Unidos, Andrew Johnson, promulgó la denominada Ley Ingersoll que respetaba las ocho horas de trabajo diarias de los trabajadores. Sin embargo, en cada uno de los estados, aunque se cumplía la ley, se aplicaban cláusulas que seguían permitiendo el trabajo de más de ocho horas. Por su parte, las precarias condiciones de la clase obrera, seguían siendo las mismas lo que condujo a la masiva movilización de las organizaciones obreras.
A pesar de las órdenes de La Noble Orden de los Caballeros del Trabajo, máxima organización de trabajadores de EE.UU., rechazara la propuesta de la movilización del primero de mayo de 1886, 200.000 trabajadores salieron a huelga hasta que no fueran mejoradas sus condiciones laborales y sociales. Antes, otros 200.000 trabajadores, solo con la amenaza de paro ya habían logrado el objetivo de la regla del ocho.
Pero en la ciudad de Chicago, donde las condiciones laborales eran mucho peores que en otros lugares, los trabajadores continuaron protestando el 2 y el 3 de mayo.
Luego de que el Alcalde de la ciudad visitara a los obreros de Haymarket Square, la noche del 4 de mayo, el comandante de policía consideró prudente desalojar el sitio de los obreros. Pero, explotó una bomba entre el grupo de policías y se abrió fuego contra toda la muchedumbre, dejando una cifra desconocida de muertos.
Los obreros fueron oprimidos y día a día la policía allanaba sus casas para encontrar cualquier mínimo objeto que los pudiera relacionar con la explosión de la noche del 4 de mayo o con algún otro delito.
A pesar de la gravedad de las situación no todo fue negativo, ese año, la mayoría de los patronos decidieron acceder a la petición de los trabajadores de la regla del ocho. La Federación de Gremios y Uniones Organizadas expresó su júbilo con estas palabras: "Jamás en la historia de este país ha habido un levantamiento tan general entre las masas industriales. El deseo de una disminución de la jornada de trabajo ha impulsado a millones de trabajadores a afiliarse a las organizaciones existentes, cuando hasta ahora habían permanecido indiferentes a la agitación sindical".
Luego de este triunfo y la reunión de la Segunda Internacional Socialista en 1886, el movimiento obrero internacional decretó este día como el Día Internacional de los Trabajadores.
Aunque en Estados Unidos se dio el hecho causal de la conmemoración anual, nunca se ha celebrado este día, pues ya existía anteriormente el Labor Day que se celebraba en septiembre. Cabe resaltar que la razón de fondo, fue que Grover Cleveland, Presidente de los Estados Unidos en aquella época, pensó en que una celebración en mayo auspiciaría al movimiento socialista en el país.
Increíblemente, los avances en los derechos laborales parecen ir en retroceso. En Colombia, por ejemplo, la jornada de trabajo de ocho horas es cumplida a medias. Y además, nacen otras figuras como las Cooperativas Asociadas de Trabajo, que perjudican los derechos de la clase trabajadora.
El primero de marcho no sólo es una fecha para remembrar a los obreros que dieron su vida por la consecusión de derechos laborales. No, es el continuar con una lucha por los derechos de los trabajadores, por las condiciones dignas y justas, porque no sean sólo las perdidas las que se repartan. Por esto es que marchar aun tiene vigencia.
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