Collage de audios que refleja la situación de violencia en Medellín y la mirada del niño guía del Barrio santo Domingo, Freddy Ferney, que ha tenido que crecer en medio del sonido de las balas, el ruido de las amenzas y el frio respirar de la muerte :
Video de La Tercera Cara de la Moneda: "La época de violencia en Medellín contada desde la experiencia de un niño" (grabado con la cámara de un celular):
Una vida de lucha contra la tiranía siendo un tirano
Fernando Botero Manuel Marulanda 'Tiro Fijo' 1999 Óleo sobre lienzo 45,72 x 33,02 cm Registro 3237
“Manuel es el padre de la selva colombiana, es el pastor de la paz en el rebaño, Manuel es hermano de los ríos y del viento, y allá donde es más libre la montaña, dulce patria hacia el cielo, allá lo siento”.
Canto a Manuel (Fragmento) – Luis Vidales 1983 (Música fariana)
“Hacemos de la radio una trinchera de lucha”, escucho en la Cadena Radial Bolivariana. De inmediato, el Himno de las Farc suena, el mismo que cantaron los miembros de la Coordinadora Continental Bolivariana en Caracas, Venezuela, junto a un busto rodeado de coronas fúnebres el pasado 26 de marzo. La estatuilla de Pedro Antonio Marín, conocido también como Manuel Marulanda Vélez, alias 'Tiro Fijo', era glorificada en la conmemoración del primer año de su muerte.
Sigo escuchando…pensando, y quién diría, una salsa hasta pegajosa suena en esta emisora y unas voces, con acento montañero, dicen transmitir desde las montañas de los Andes. Les sigue un vallenato ‘tropicalongo’ que habla de canallas en el gobierno y de salvadores en las montañas, es “Con el nuevo poder” de Julián Conrado, conocido como el cantante de las Farc.
Me sorprende la forma en que las Farc han crecido estructuralmente. Un ejército que es sus inicios era compuesto por grupos de hombres y mujeres cansados de los abusos del poder y en búsqueda del respeto del derecho a la vida.
Todo comenzó con un grupo de autodefensas campesinas denominado Bloque Sur y que en 1964 tras el ataque a Marquetalia se conformaría como grupo guerrillero bajo el nombre de Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Farc.
Los orígenes reales de la guerrilla deben especificarse en los finales de la década del 40, cuando, luego del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, la furia de los liberales del ala más recalcitrante llegó hasta su nivel más desbordante y se alzaron en armas para responder a la violencia oficial.
El 9 de abril de 1948 se conforma la primera guerrilla en Colombia, bajo el mando de Rafael Rangel, en La Colorada, departamento de Santander. De igual manera en Yacopí, Cundinamarca y Urrao, Antioquia se conforma grupos con las suficientes capacidades económicas para encarar al Estado.
Durante los gobiernos de Mariano Ospina Pérez, Laureano Gómez, Rafael Urdaneta las semillas del abuso y el arrasamiento de la vida y honra de los individuos hacen germinar en los campesinos sentimientos de odio frente a un Estado que, según la visión de muchos, sólo les dejaba una salida: el camino de las armas.
Pero, con el gobierno de Rojas Pinilla se consiguen diálogos acordados para las desmovilizaciones de algunas guerrillas liberales, fundamentalmente refugiadas en el oriente y el sur colombiano. El 15 de septiembre, por ejemplo, 3.500 guerrilleros bajo el mando de Guadalupe Salcedo, entregan sus armas y se comprometen con la búsqueda de la paz desde la legalidad. El discurso pacífico y conciliador de Rojas Pinilla logra que a tan sólo tres meses de su gobierno, 6.650 hombres pertenecientes a las guerrillas liberales se desmovilizaran. Quedaban algunos reductos, entre ellos, el grupo liderado por Pedro Antonio Marín, también llamado Manuél Marulanda Vélez en honor a un líder sindical antioqueño asesinado. Además, su gran puntería con el fusil le hizo acreedor de un alias que le identificaría por el resto de sus días: ‘Tiro Fijo’.
Para la época era un joven que caminaba por la segunda década de su vida y que luego de ser perseguido por liberal en su natal municipio de Genova, Quindío, decide conformar una guerrilla en compañía de sus catorce primos. Luego, migraría al sur del Tolima, para unirse a las guerrillas liberales.
De otro lado, la victoria de la guerrilla cubana de Fidel Castro y el Ché Guevara en Cuba es un detonante para que jóvenes idealistas se unan a las guerrillas, con la ilusión de alcanzar en Colombia una victoria como la conseguida en la Revolución Cubana. Situación preocupante para el Estado colombiano que se propuso consumar una campaña de guerra preventiva, liderada por los principio de la Seguridad Nacional, adoptados del pensamiento militar de los Estados Unidos durante la Guerra Fría, bajo el principio de la destrucción total del enemigo: El comunismo.
EE.UU. no quería perder su dominio sobre el continente americano, donde muchos grupos revolucionarios querían copiar el modelo cubano e intentar derrocar los “gobiernos despóticos”. Además, porque este espacio revolucionario lo podría aprovechar la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas URSS, con el objetivo de tener aliados en territorio cercano a los Estados Unidos y poder aplicar más fácilmente maniobras de guerra, en caso de un eventual conflicto bélico.
Por esta razón, el gobierno americano y más específicamente el pentágono, desarrolla el Plan LASO (Latin America Security Operation), con el fin de ayudar a los gobiernos de Latinoamérica a afrontar los reductos guerrilleros en sus países.
La más importante operación para la época fue la desarrollada en el poblado de Marquetalia, Tolima. Por meses se extiende este combate en el que la guerrilla es fuertemente atacada, a tal punto que tiene que abandonar el territorio; pero no logra ser vencida. De esta disputa surgen como tal las Farc, Fuerzas Armadas revolucionarias de Colombia.
El desarrollo histórico de las Farc y la adopción de diversos métodos de lucha necesitan de muchas páginas y muchas visiones para ser explicados de forma satisfactoria. Pero, lo más destacado de todo esto es que después de casi 45 años de lucha siguen vivas a pesar de los fuertes altibajos y los grandes ascensos. Aún no se quedan con el poder, lo que las ha llevado a viciarse con algunas conductas delincuenciales, pero se mantienen vivas como la guerrilla más añeja del mundo, lo que les hace ganar adeptos y simpatizantes dentro de los grupos que defienden el comunismo, el bolivarianismo y/o la combinación de las formas de lucha, principalmente a nivel internacional.
(Nota: Los dos últimos videos abarcan la época de 1948 a 2002)
Lo que más se le reprocha a la guerrilla de las Farc y a su ya fallecido Jefe Máximo y símbolo de cohesión, Manuel Marulanda Vélez, es que siempre lucho contra el gobierno aplicando sus mismas técnicas e incluso, siendo aún más cruel. Factores que a la larga, le costaron a la organización toda la popularidad y el carisma que alguna vez generaron en el pueblo.
En la actualidad, también se les crítica por quedarse histórica e ideológicamente en el pasado; sin embargo han sabido utilizar la tecnología a su favor para expresar libremente sus ideologías y conformar grupos de apoyo. Más de una decena de páginas Web de las Farc o de sus más cercanos colaboradores. Cerca de 400 canciones escritas en medio de la selva, bajo la lluvia de las balas y el llanto de los secuestrados. Miles de poemas y libros en defensa de una lucha revolucionaria; ventas de vinos, tabacos y camisetas para financiarse son las formas de publicitar su lucha, conseguir recursos y de demostrar que aún siguen incrustadas en la sociedad.
Después de hacer este recuento básico leo por casualidad una frase que me impacta: “No hay camino para la paz, la paz es el camino” dice Mahatma Gandhi. Recuerdo la gran cantidad de luchas armadas que se han escondido bajo el ideal de la paz y la cantidad de muertes que ha dejado esta búsqueda infructuosa. La paz es el camino…
“Sobreviviendo en una realidad De la cual yo no podía ni escapar. Para comer hay que buscarse el real Aunque se una regla sociedad A la cárcel te escribe mi amistad No te apures que tu suerte cambiará”
Héctor Lavoe-El día de suerte
Para comprender este segundo punto de la evolución histórica de la violencia en Medellín, se hace necesaria la mención de estas cifras:
“En 1951 Medellín tenía una población de 358.189, para 1973, ésta se multiplica por 3.2 veces, llegando a un total de 1.152.000. Nueve años antes, en 1964, ya tenía 773.877”[1].
Bajo esta cifra se justifica el proceso expansionista de Medellín en aquella época. La capital del departamento de Antioquia se extiende a tal punto que ya toca límites con sus respectivos municipios colindantes: Bello, al norte y Envigado e Itagüí al sur.
Este mismo desarrollo, conllevó a que la planeación de Medellín tuviera consigo, una idea fundamental de recuperación de espacios deteriorados. Esta idea surgió de las élites económicas y políticas y se desarrolló por medio de las entidades públicas que habían tenido desarrollo en la década de los cincuenta y sesenta como “Empresas Públicas de Medellín (1955), de las Empresas Varias (1965), del Departamento Administrativo de Planeación y Servicios Técnicos (1967)”[2].
Esta última entidad jugó un papel fundamental en la misión que se proponían las minorías poderosas. Zonas con obras públicas importantes, son zonas en las que no puede vivir una persona con cualquier ingreso mensual, por el aumento sustancial de los servicios públicos, pagos de predial, entre otros factores directos e indirectos. Este modelo de planeación era, sin duda, un modelo de exclusión pensado por las clases altas y que ofrecía unos resultados importantes para ellos. Liberaban territorios de aquellos que según su filosofía los “deterioraban”, para convertirlos en centros de “progreso”.
Bien puede un preguntarse ¿Se logra un verdadero progreso en la ciudad, y el país en general, con esta visión? O ¿estos personajes se referían al progreso de sus bolsillos? En fin, basta con mirar las diferencias socio-económicas de Medellín para entender este asunto. Una minoría inmensamente rica frente a una mayoría pobre.
Los territorios elegidos para reubicar a las personas, sin duda, fueron la puntada final para la exclusión social. Hoy, aún quedan rastros de todo ese proceso, que valga aclarar, no tuvo el mismo “éxito” en todos los lugares. Actualmente, sectores estrato uno en El Poblado –zona de alto nivel socio-económico, en términos generales– son muestra de ello. Aún hoy estas personas luchan porque se les reconozca su derecho a estar ahí, y porque no sean un factor de “deterioro” de la zona, frente a su “progreso” potencial.
por su parte, las Empresas Públicas de Medellín, por el contrario, sí fueron un factor determinante en el proceso de búsqueda de una inclusión social. Su política de cubrimiento total en la zona sirvió para evitar una brecha aún mayor entre las clase sociales.
La brecha de exclusión empezó a generar círculos de marginalidad y pobreza. El odio por los que tenían dinero, impulsó a las acciones de inseguridad y violencia. Pero no sólo esto; en condiciones de pobreza extrema y frente a situaciones de desempleo, muchos de los jóvenes que no podían mantenerse en la educación secundaria o estaban imposibilitados a estudiar una carrera universitaria, veían en el camino del 'dinero fácil' una forma de sobrevivir y mejorar sus condiciones de vida; condiciones dignas que el gobierno les negaba.
El camino del 'dinero fácil' eran los robos, la delincuencia común -bien fuera en grupos organizados o desde la individualidad-; en general, la violencia que generaba dividendos.
El fenómeno social había mutado a un nivel superior, sólo faltaba la estocada final: El narcotráfico.
Pintura Fernando Botero El cazador 1999 Pintura (Óleo/Tela)57,5 x 45,7 cm
Bibliografía [1] Contexto General de la Violencia en Medellín. Alberto Granda Marín-Iván Darío Ramírez [2] Ibíd