Recorrido en fotografías
lunes, 21 de marzo de 2011
Donde el Estado no llega
Recorrido en fotografías
domingo, 31 de octubre de 2010
Por una reforma en los valores sociales
No hace falta valerse de estudios rigurosos para descubrir que el ideal de muchos de los jóvenes que viven en condiciones de marginalidad es tener dinero. El sistema actual les ha mostrado el universo de cosas que pueden tener si tuvieran dinero. Con dinero se compran autos de lujo; con dinero se puede tener una mansión; con dinero se pueden tener mujeres hermosas. El “mundo perfecto”.
No digo que sean todos los jóvenes y tampoco quiero decir que sean sólo aquellos que viven en situaciones difíciles quienes ven esas características antes mencionadas como el “mundo perfecto”. No. Pero sí creo que muchos de los jóvenes que actualmente están participando de los grupos armados ilegales que delinquen en los barrios creen en ese ideal de vida como el mejor.
Lo han visto así en los medios, lo han vivido así en las bares cuando son discriminados o cuando ven los enormes centros comerciales donde no pueden comprar nada. Envidian esas condiciones de vida. Quieren verse algún día como aquellos cantantes de reggaeton que convierten sus videos en la perfecta muestra del ideal capitalista de la vida. Lujo, licor y mujeres. (Y no estoy diciendo que no me guste el reggaeton, ni el licor, ni el lujo, ni las mujeres. Yo también caigo)
Este deseo, se convierte casi que en una meta a cumplir para el futuro. Los jóvenes en condiciones marginales siempre han vivido en un mundo que les ha mostrado obstáculos. Ellos quieren una vida sin límites. Quieren poder tenerlo todo. Quieren Poder.
En su cotidianidad han visto como las armas son la herramienta para tener el poder supremo. Para hacer arrodillar a quien se quiera. Para acabar con quien no gusta. Para tener Poder. Además, quien tiene armas, tiene dinero. No importa su origen pero lo tiene. Y el dinero se convierte en medio y en fin. Con dinero, podremos conseguir más dinero. Pero, para eso, hay que empezar desde abajo. Ganando menos. Pero, ya sabemos que el dinero es medio y fin.
Por estas razones nuestros jóvenes terminan en las trincheras y no en las escuelas. Las escuelas están perdiendo jóvenes. El deseo de ese “mundo perfecto” ha superado el ideal de tener una vida digna y humilde. No pobre, sino humilde.
Los pobres no deberíamos aspirar a ser millonarios. Si fuéramos millonarios traicionaríamos nuestros orígenes, pues ser ricos significa entrar a esa clase que nos ha mantenido durante tanto tiempo en la peor posición en la “pirámide social”. Es más, nadie debería aspirar ser millonario. Pero ese es el fin último que ha construido el capitalismo salvaje.
Para llegar a ser millonario, necesariamente se necesita ser egoísta... y miope para no ver que mientras yo puedo ser tan ostentoso y tenerlo todo, hay quienes no tienen absolutamente nada. Pero, "no importa, porque yo puedo tenerlo todo".
He aquí la importancia de una reforma en los valores sociales. Una reforma que necesariamente implica un cambio de sistema económico, donde el ideal no sea una vida de millonarios, sino una vida digna, donde se respeten los derechos y se cumplan los deberes. Una reforma en los valores que necesariamente se encamina a una real democracia.
Una reforma necesaria. Y se necesitan voluntarios que militen en la idea de un nuevo estilo de vida.
miércoles, 8 de julio de 2009
lunes, 8 de junio de 2009
domingo, 7 de junio de 2009
El proceso de poblamiento: Un proceso de improvisación
La segunda razón por la que llegaban comúnmente las personas al barrio era por los deseos de progreso y de salir adelante; por los deseos de emplearse fácilmente en algún 'trabajito' en la ciudad para empezar a ganar plata y poder cumplir los sueños. Como Luis Enrique Gutiérrez, llegaban con el alma llena de sueños pero con los bolsillos vacíos.
Todo esto apuntó a que el barrio se convirtiera en un punto de reunión de la cultura antioqueña. Luis Enrique lo prefiere llamar la "Metrópoli Antioqueña" pues, "el barrio conglomeró un montón de gente que no éramos de aquí de Medellín, éramos todos de afuera, veníamos de Urabá, veníamos del occidente antioqueño, del suroeste y entonces todos éramos sino antioqueño, todos veníamos del campo".
Por todas estas razones, nunca hubo una planificación del barrio y por lo tanto todo era un completo desorden. A modo de anécdota, Luis Enrique me comenta que "aquí el que tenía un terrenito construía como podía. Es que ni tan siquiera un plano ni que carajos, aquí el plano era una cabuya, usted medía con una cabuya y así marcaba su lote. Por eso vos ves por ejemplo que salís de acá y allí abajo encontrás una casa atravesada; voltiás por el otro lado y encontrás un alambrado y ahí perdió la calle; y resulta que al otro lado hay otra casa, pero está entrando por el solar de 'doña julana' y así".
La ausencia de planificación fue aún más evidente en el proceso de nomenclatura. En muchas oportunidades y notando la falta de coherencia, las autoridades tuvieron que dejar a la deriva algunas calles y experimentar procesos no convencionales para poder dar un poco de orden urbanístico al barrio.
miércoles, 1 de abril de 2009
Pedro Antonio Marín, alias ‘Tiro Fijo’: Primer aniversario de su muerte
Fernando Botero
Manuel Marulanda 'Tiro Fijo'
1999
Óleo sobre lienzo
45,72 x 33,02 cm
Registro 3237
es el pastor de la paz en el rebaño,
Manuel es hermano de los ríos y del viento,
y allá donde es más libre la montaña,
dulce patria hacia el cielo, allá lo siento”.
Canto a Manuel (Fragmento) – Luis Vidales 1983 (Música fariana)
“Hacemos de la radio una trinchera de lucha”, escucho en la Cadena Radial Bolivariana. De inmediato, el Himno de las Farc suena, el mismo que cantaron los miembros de la Coordinadora Continental Bolivariana en Caracas, Venezuela, junto a un busto rodeado de coronas fúnebres el pasado 26 de marzo. La estatuilla de Pedro Antonio Marín, conocido también como Manuel Marulanda Vélez, alias 'Tiro Fijo', era glorificada en la conmemoración del primer año de su muerte.
Sigo escuchando…pensando, y quién diría, una salsa hasta pegajosa suena en esta emisora y unas voces, con acento montañero, dicen transmitir desde las montañas de los Andes. Les sigue un vallenato ‘tropicalongo’ que habla de canallas en el gobierno y de salvadores en las montañas, es “Con el nuevo poder” de Julián Conrado, conocido como el cantante de las Farc.
Me sorprende la forma en que las Farc han crecido estructuralmente. Un ejército que es sus inicios era compuesto por grupos de hombres y mujeres cansados de los abusos del poder y en búsqueda del respeto del derecho a la vida.
Todo comenzó con un grupo de autodefensas campesinas denominado Bloque Sur y que en 1964 tras el ataque a Marquetalia se conformaría como grupo guerrillero bajo el nombre de Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Farc.
Los orígenes reales de la guerrilla deben especificarse en los finales de la década del 40, cuando, luego del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, la furia de los liberales del ala más recalcitrante llegó hasta su nivel más desbordante y se alzaron en armas para responder a la violencia oficial.
El 9 de abril de 1948 se conforma la primera guerrilla en Colombia, bajo el mando de Rafael Rangel, en La Colorada, departamento de Santander. De igual manera en Yacopí, Cundinamarca y Urrao, Antioquia se conforma grupos con las suficientes capacidades económicas para encarar al Estado.
Durante los gobiernos de Mariano Ospina Pérez, Laureano Gómez, Rafael Urdaneta las semillas del abuso y el arrasamiento de la vida y honra de los individuos hacen germinar en los campesinos sentimientos de odio frente a un Estado que, según la visión de muchos, sólo les dejaba una salida: el camino de las armas.
Pero, con el gobierno de Rojas Pinilla se consiguen diálogos acordados para las desmovilizaciones de algunas guerrillas liberales, fundamentalmente refugiadas en el oriente y el sur colombiano. El 15 de septiembre, por ejemplo, 3.500 guerrilleros bajo el mando de Guadalupe Salcedo, entregan sus armas y se comprometen con la búsqueda de la paz desde la legalidad. El discurso pacífico y conciliador de Rojas Pinilla logra que a tan sólo tres meses de su gobierno, 6.650 hombres pertenecientes a las guerrillas liberales se desmovilizaran. Quedaban algunos reductos, entre ellos, el grupo liderado por Pedro Antonio Marín, también llamado Manuél Marulanda Vélez en honor a un líder sindical antioqueño asesinado. Además, su gran puntería con el fusil le hizo acreedor de un alias que le identificaría por el resto de sus días: ‘Tiro Fijo’.
Para la época era un joven que caminaba por la segunda década de su vida y que luego de ser perseguido por liberal en su natal municipio de Genova, Quindío, decide conformar una guerrilla en compañía de sus catorce primos. Luego, migraría al sur del Tolima, para unirse a las guerrillas liberales.
EE.UU. no quería perder su dominio sobre el continente americano, donde muchos grupos revolucionarios querían copiar el modelo cubano e intentar derrocar los “gobiernos despóticos”. Además, porque este espacio revolucionario lo podría aprovechar la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas URSS, con el objetivo de tener aliados en territorio cercano a los Estados Unidos y poder aplicar más fácilmente maniobras de guerra, en caso de un eventual conflicto bélico.
Por esta razón, el gobierno americano y más específicamente el pentágono, desarrolla el Plan LASO (Latin America Security Operation), con el fin de ayudar a los gobiernos de Latinoamérica a afrontar los reductos guerrilleros en sus países.
La más importante operación para la época fue la desarrollada en el poblado de Marquetalia, Tolima. Por meses se extiende este combate en el que la guerrilla es fuertemente atacada, a tal punto que tiene que abandonar el territorio; pero no logra ser vencida. De esta disputa surgen como tal las Farc, Fuerzas Armadas revolucionarias de Colombia.
El desarrollo histórico de las Farc y la adopción de diversos métodos de lucha necesitan de muchas páginas y muchas visiones para ser explicados de forma satisfactoria. Pero, lo más destacado de todo esto es que después de casi 45 años de lucha siguen vivas a pesar de los fuertes altibajos y los grandes ascensos. Aún no se quedan con el poder, lo que las ha llevado a viciarse con algunas conductas delincuenciales, pero se mantienen vivas como la guerrilla más añeja del mundo, lo que les hace ganar adeptos y simpatizantes dentro de los grupos que defienden el comunismo, el bolivarianismo y/o la combinación de las formas de lucha, principalmente a nivel internacional.
Lo que más se le reprocha a la guerrilla de las Farc y a su ya fallecido Jefe Máximo y símbolo de cohesión, Manuel Marulanda Vélez, es que siempre lucho contra el gobierno aplicando sus mismas técnicas e incluso, siendo aún más cruel. Factores que a la larga, le costaron a la organización toda la popularidad y el carisma que alguna vez generaron en el pueblo.
Después de hacer este recuento básico leo por casualidad una frase que me impacta: “No hay camino para la paz, la paz es el camino” dice Mahatma Gandhi. Recuerdo la gran cantidad de luchas armadas que se han escondido bajo el ideal de la paz y la cantidad de muertes que ha dejado esta búsqueda infructuosa. La paz es el camino…
jueves, 19 de marzo de 2009
Historia de la violencia en Medellín

“Sobreviviendo en una realidad
De la cual yo no podía ni escapar.
Para comer hay que buscarse el real
Aunque se una regla sociedad
A la cárcel te escribe mi amistad
No te apures que tu suerte cambiará”
Para comprender este segundo punto de la evolución histórica de la violencia en Medellín, se hace necesaria la mención de estas cifras:
“En 1951 Medellín tenía una población de 358.189, para 1973, ésta se multiplica por 3.2 veces, llegando a un total de 1.152.000. Nueve años antes, en 1964, ya tenía 773.877”[1].
Bajo esta cifra se justifica el proceso expansionista de Medellín en aquella época. La capital del departamento de Antioquia se extiende a tal punto que ya toca límites con sus respectivos municipios colindantes: Bello, al norte y Envigado e Itagüí al sur.
Este mismo desarrollo, conllevó a que la planeación de Medellín tuviera consigo, una idea fundamental de recuperación de espacios deteriorados. Esta idea surgió de las élites económicas y políticas y se desarrolló por medio de las entidades públicas que habían tenido desarrollo en la década de los cincuenta y sesenta como “Empresas Públicas de Medellín (1955), de las Empresas Varias (1965), del Departamento Administrativo de Planeación y Servicios Técnicos (1967)”[2].
Esta última entidad jugó un papel fundamental en la misión que se proponían las minorías poderosas. Zonas con obras públicas importantes, son zonas en las que no puede vivir una persona con cualquier ingreso mensual, por el aumento sustancial de los servicios públicos, pagos de predial, entre otros factores directos e indirectos. Este modelo de planeación era, sin duda, un modelo de exclusión pensado por las clases altas y que ofrecía unos resultados importantes para ellos. Liberaban territorios de aquellos que según su filosofía los “deterioraban”, para convertirlos en centros de “progreso”.
Los territorios elegidos para reubicar a las personas, sin duda, fueron la puntada final para la exclusión social. Hoy, aún quedan rastros de todo ese proceso, que valga aclarar, no tuvo el mismo “éxito” en todos los lugares. Actualmente, sectores estrato uno en El Poblado –zona de alto nivel socio-económico, en términos generales– son muestra de ello. Aún hoy estas personas luchan porque se les reconozca su derecho a estar ahí, y porque no sean un factor de “deterioro” de la zona, frente a su “progreso” potencial.
por su parte, las Empresas Públicas de Medellín, por el contrario, sí fueron un factor determinante en el proceso de búsqueda de una inclusión social. Su política de cubrimiento total en la zona sirvió para evitar una brecha aún mayor entre las clase sociales.
La brecha de exclusión empezó a generar círculos de marginalidad y pobreza. El odio por los que tenían dinero, impulsó a las acciones de inseguridad y violencia. Pero no sólo esto; en condiciones de pobreza extrema y frente a situaciones de desempleo, muchos de los jóvenes que no podían mantenerse en la educación secundaria o estaban imposibilitados a estudiar una carrera universitaria, veían en el camino del 'dinero fácil' una forma de sobrevivir y mejorar sus condiciones de vida; condiciones dignas que el gobierno les negaba.
El fenómeno social había mutado a un nivel superior, sólo faltaba la estocada final: El narcotráfico.
Pintura
Fernando Botero
El cazador 1999
Pintura (Óleo/Tela)57,5 x 45,7 cm
Bibliografía
[1] Contexto General de la Violencia en Medellín. Alberto Granda Marín-Iván Darío Ramírez
[2] Ibíd