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domingo, 24 de mayo de 2009

“Transformación que los blancos llaman: ‘infraestructura’”

Fotografía: Edwin Ciro-La Fuerza Informativa©

Esas palabras firmes y decididas, que asemejan un discurso político en medio de una plaza pública, son pronunciadas por Eulalia Yagarí González, diputada de la Asamblea Departamental de Antioquia por la Alianza Social Indígena (ASI), cuando le preguntó si realmente Medellín vive un proceso de transformación. “Infraestructura, en eso sí ha habido transformación –continúa ella–. Se ve que hay un poco más de cultura; al menos en los barrios populares de Medellín colocaron una biblioteca, en vez de colocar un fusil […] esos dos procesos los valoro”.

Lo más significativo de su discurso es que siendo ella una líder activa del partido político que apoyó directamente las campañas de Alonso Salazar, actual Alcalde de Medellín, y de Sergio Fajardo, alcalde de la misma ciudad durante el periodo 2004-2007, no deja de lado las falencias que han existido en los procesos de transformación de la ciudad y pide incansablemente a la administración local, departamental y nacional que entienda que lo que necesita el pueblo es “salud, trabajo y educación” y que se de “invertir más en la clase pobre del país para evitar la guerra”.

Eulalia Yagarí González es una indígena nacida en 1960 en el resguardo indígena Embera Chamí de Crtistanía, ubicado en el municipio de Jardín, Antioquia. Desde muy joven se involucró en la política; más precisamente, a los catorce años cuando luchó por la recuperación de terrenos de su resguardo indígena, que estaban siendo invadidos por hacendados cafeteros de la región. Esta batalla cambiaría su vida y le definiría el rumbo de su carrera; seguiría luchando por los derechos de las minorías, por los derechos de las mujeres y, sobre todo, por los derechos de su comunidad.

Ahora, como diputada de la Asamblea Departamental de Antioquia, y a pesar de ser una minoría en esta entidad, Eulalia Yagarí ha luchado por la defensa de los derechos de las mujeres y ha defendido a las clases más pobres del departamento.

Pero en este momento una de sus preocupaciones más grandes es la reactivación de la violencia en la ciudad de Medellín. Para ella, el problema radica en que los “grupos emergentes quedaron solos, sin un líder porque a sus jefes los llevaron para las cárceles de los Estados Unidos, y esto es la causa del desorden en la ciudad”.

La solución, en su concepto, no está en las armas; la solución es que “la humanidad replantee su forma de pensar. […] Los delincuentes no nacieron delincuentes, ellos son victimas de un abandono social del Estado y por esto tiene que existir una política social que fomente la salud y la educación”.

Por esta razón, Eulalia Yagarí sigue trabajando para que la situación cambie, porque si bien siente que las cosas están mejorando, considera que aún falta mucho camino por recorrer y ella, desde su movimiento político, quiere hacerse partícipe en la
construcción de ese nuevo camino.


Escuche un fragmento de la entrevista a Eulalia Yagarí:

jueves, 14 de mayo de 2009

“La construcción de un nuevo poder”

Ese es el sueño de la Alianza Social Indígena (ASI); o bien, de todos los movimientos políticos alternativos que quieren hacer posible otra forma de hacer política, alejada de lo tradicional y corrupto, de los linajes incrustados en el Estado y de la desmoralización de los ejercicios del poder.

La diferencia de este movimiento, frente a los muchos más que se han quedado en el intento, es que la ASI realmente se ha constituido en una opción de poder trascendental en el país. Dos de las ciudades más importantes de Colombia, Medellín y Cúcuta, tienen como alcaldes a miembros de esta alianza social y política, a saber, Alonso Salazar y María Eugenia Riascos, respectivamente.

Además, según las últimas encuestas, Sergio Fajardo Valderrama -quien surge como político bajo las banderas de este movimiento y bajo su tutela alcanza la Alcaldía de Medellín en el periodo 2004-2007- es ahora el candidato con mayores oportunidades de quedarse con la Presidencia de la República para el periodo 2010-2014, en caso de que el actual Presidente, Álvaro Uribe, no se lance como candidato.

Estos importantes triunfos políticos y electorales han causado mella en algunos sectores políticos, económicos y militares tradicionales de Colombia, lo que los ha hecho victimas de múltiples ataques verbales, acusaciones graves, e incluso, agresiones físicas.

La última de ellas, y quizá la más grave, fue la vinculación que se le dio a la Alianza Social Indígena con el Partido Comunista Clandestino Colombiano (PCCC o PC3), brazo político de la guerrilla colombiana, Farc.

En un informe de inteligencia hecho en la ciudad de Medellín por el CTI, en coordinación con la IV Brigada del Ejército, se muestra un supuesto organigrama del PC3 con los miembros de la estructura política y entre los que se encuentra la Alianza Social Indígena.

El pronunciamiento general de todas las organizaciones a las que se les vinculó con las Farc fue el rechazo total a la persecusión política que según ellos se adelanta en su contra y que está caracterizada por la macartización de las nuevas formas de hacer política y de las posiciones alternativas que nacen desde movimientos étnicos y sociales con verdaderas opciones de arrebatarle el poder a las clases sociales tradicionales.

jueves, 30 de abril de 2009

Cuento: Y los pájaros de bronce ‘volaron’ a un ‘mejor lugar’

Cuenta la leyenda que el famoso herrero de la Villa de Ana, de apellido Botero, conocido por ser un tanto exagerado en sus trabajos -lo que le había generado tanto venias como disgustos-, regaló a la Capitanía General de la Villa una de sus obras.

No una obra cualquiera; era singular y especial, porque tenía vida. Era un pájaro, ¡Grande como él solo! Tanto que Botero hubo de pararse de puntas encima de una silla del comedor para organizarle el pico cuando apenas lo estaba terminando. Y ¡Ah! Si dio lidia aquel pájaro.

Algunos mercaderes le donaron materiales para la construcción de aquella obra y ¡es que darle vida a un pájaro cuesta! Y el herrero Botero tenía, pero no tanta. Terminose la obra y al final, como ya se dijo, él buen herrero le regaló el pájaro a la Capitanía.

La Capitanía general lo dispuso a la vista de todos, en la plaza central de San Antonio, para que vieran el pájaro vivo, único en el mundo, y recordaran a aquel buen herrero que lo donaba.

Pero en la Villa de Ana todo andaba de mal en peor. Por allá en la mitad de una década dura para la Villa, pues los más revoltosos y jovencitos de las familias de los ‘AUCensios’ liderados por el papá Carlos que los mantenía unidos, y los otros que no eran conocidos por el apellido sino por el apodo de los ‘Farsiantes’ (por haberse robado unas gallinas y guardarlas en minúsculos enrejados, alegando que a ellos se les habían robado primero unos burros y que hasta que no se los devolvieran no devolvían las gallinas), tenían una disputa casada por ser los más dominantes y reconocidos y por llevarse a las niñas más bonitas de la comarca.¡Vaya pelea esa que le costó más de un muerto a cada familia…y a otras!

Se volvió tan conocida la disputa que hasta los ostentosos traficantes de tabaco hacían apuestas a ver quién ganaba cada batalla; y claro, los más usureros y aficionados le daban hasta plata a alguno de los bandos para que ganaran.

Pero bueno, dejando el tema de estas familias que hasta el sol de hoy se pelean, volvamos a la mitad de esa década dura que fue cuando el herrero Botero tuvo que declarar su obra como, palabras textuales, “Un monumento a la estupidez”.

Resulta que, en medio de esas batallas que se formaban entre los ‘AUCensios’ y los ‘Farsiantes’, y otros más que se metieron a pelear, algunos por plata, otros sin saber como terminaron ahí, ¡Pam! Que explota una bomba. Justo en la Plaza de San Antonio, justo en el pájaro que ya descansaba en su sitio porque eran las 7:35 p.m.

Se murió el pájaro y con él se fueron 22 personas que pasaban cerca de él, mientras que otras 100 quedaron lesionadas.

Algunos pensaron que era una de esas peleas duras entre esas dos familias, que cuando se tiraban a demostrar poderío, lo demostraban sin miramientos de nada. Otros dijeron que era porque el hijo de Botero, estaba ‘encochinado’ con el Virrey de aquella época en la venta o compra de un elefante que se llamaba 8.000 (curioso nombre para un animal; debió ser por lo grande).

El caso es que el herrero Botero llamó a su obra “un monumento a la estupidez” porque ningún motivo justificaba ese ataque a su pájaro, y mucho menos a las personas que lo circundaban. Y pidió que lo dejaran ahí para que todos recordaran la estúpida manera en que se comportaba la Villa de Ana de aquella época.

Un quinquenio después, cuando al herrero se le pasó la pena moral y la rabia sobre todo, hizo otro y lo puso cerca de su gemelo destruido. Este ya no vivía, no quería construir otro para que no sufriera como el anterior, porque los Montesco y los Capuleto de la Villa de Ana seguían peleando; e incluso con un aliciente, como se murió el tío Carlos, los ‘AUCencios’ se desunieron y terminaron agarrándose entre ellos. Más peleas todavía.

El pájaro era inerte y lo sería sólo hasta el día en que las cosas verdaderamente cambiaran.

Pero, la Capitanía General de la Villa viendo que la violencia entre estas familias les afectaba el comercio con los extranjeros, se empeñó en demostrar que las cosas habían cambiado.

Incluso, en alusión a la vida del pájaro, hicieron que ‘volara’ junto con su gemelo destruido a un lugar mejor para que los foráneos que visitaran la Villa los conocieran. Pero nada, los pájaros por si solos no movían ni una pluma. El uno por muerto y el otro porque aún no le llegaba la hora.

Y es que algunos de los puritanos católicos pensaban que ese pájaro no movía un ala porque estaba en esa plaza tan cerca de los pobres y de los negros y lo cambiaron para más cerquita de ellos haber si así les funcionaba la estrategia. Pero nada.

Y estas son las horas que el pájaro no mueve un ala. Él espera su hora; cuando todo cambie trinará, saltará y empollará a los niños, para acariciarlos con su suave plumaje. Por ahora, el pájaro está duro como el bronce y llora inmóvil la muerte de su hermano mayor que nunca conoció con alas.
Fotografía de Fernando Botero: http://www.boteroinvenice.com/

“Medellín, transformación de una ciudad”

Ese es el nombre de la exposición organizada por la Alcaldía de Medellín, con el apoyo del Museo de Antioquia y del Museo de Arte de Moderno de Medellín, en el marco de la asamblea de gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) realizada a finales del pasado mes de marzo.

El objetivo de esta exposición fue mostrar a los visitantes los procesos históricos que, según la administración local, ha vivido Medellín: 1. El Nacimiento y desarrollo. 2. La Violencia: Décadas del los ochenta y noventa. 3. El quiebre. 4. La esperanza. 5. La confianza.

Mire algunas fotografías de la exposición:


jueves, 23 de abril de 2009

Un futuro por transformar

No me imagino a mí caminando entre estas calles empinadas y zigzagueantes de Santo Domingo Savio hace diez años. Tampoco me imagino a los turistas, ni a los niños en el parque; es más, no alcanzo a imaginar la vida aquí cuando pasar de un barrio a otro era “marcar calavera”, porque para las bandas armadas ilegales todas las personas que no vivieran en sus terrenos eran unos sapos, todos los que no pertenecían a su dominio eran el enemigo.

Para alcanzar a dimensionar la gravedad del asunto, se hace necesario mencionar que en la década del 90, en tan sólo este barrio del nororiente de Medellín fueron asesinados más de 2000 jóvenes, la mayoría de ellos, miembros de grupos armados ilegales, según cifras de la Policía Nacional. Una razón de peso que hizo que Santo Domingo Savio fuera conocido como uno de los barrios más peligrosos de la ciudad y se convirtiera en un referente de violencia para todo el Valle de Aburrá, e incluso, para Colombia y el mundo.

Pero en la actualidad las cosas han cambiado y aunque la violencia continúa, ciertamente ha cedido en su intensidad. En cuanto a lo físico y estructural, el metrocable, el crecimiento del comercio y en general, las obras públicas llevadas a cabo por la Alcaldía de Medellín en esta zona, han sido fundamentales para la inclusión social de estos ciudadanos que, por vivir en la periferia, eran olvidados por el estado.
A pesar de las políticas incluyentes y el desarrollo en infraestructura, la violencia sigue ahí, casi inamovible, filtrando la sociedad y formando los nuevos 'rambos' motociclistas que le dan un precio a la muerte o los 'duros' que de tanto matar ya se lavan las manos y le entregan el arma al otro para que se encargue de los 'mandados'.

Continúo mi camino por las calles del barrio y tomo algunas fotografías con cautela, miro a todos lados, intento ir cerca de alguien; en fin, miles de tretas para sentirme más seguro. Me siento en la boca del lobo; es que las cifras del 90 son difíciles de olvidar.
Mi paseo por este barrio no es gratuito. Busco a unas pequeñas personas que me pueden ayudar a conocer la historia del barrio y los cambios que se han vivido. Me dirijo al mirador de Santo Domingo Savio; allí, según me comentaron, es donde puedo encontrar a quienes busco.

Llego al mirador y me entretengo viendo el bello paisaje de la ciudad de Medellín. Mientras tanto, un trío de niños se me acerca y uno de ellos me pregunta: “¿Está conociendo?, nosotros somos los niños guías de Santo Domingo. Mucho gusto, mi nombre es Freddy Ferney”. Los había encontrado.

Les respondo que me interesa mucho la visita guiada; les explico que yo también estoy trabajando y que la historia que quiero contar es la de ellos. Son niños sumamente amables y están dispuestos a colaborarme; saco mi grabadora y empieza el recorrido.

Los niños comienzan su labor (Escuche el audio de la visita guiada ubicado en la columna izquierda del blog). Cada uno de ellos me habla sobre un tema determinado: el metrocable, las canchas sintéticas, los murales, la época de violencia, en fin, es todo un discurso que ya tienen preparado y aprendido de principio a fin. Y es que todos los niños guías de Santo Domingo utilizan prácticamente las mismas expresiones y se puede decir que con las mismas inflexiones, ya que todo ese conocimiento fue pasado voz a voz, es decir, del niño que conocía al que quería aprender.

Seguimos caminando por el barrio y Freddy me comenta que él es uno de los iniciadores del grupo de niños guías de Santo Domingo, sus amigos lo acompañan en esa aseveración y dicen que él fue quien les enseñó. “Unos turistas –dice Freddy– venían sin conocer y se iban solitos. Entonces yo empecé a investigar con los arquitectos y con los señores y empecé a guiar. Y ya los turistas están contentos”.
Freddy tiene doce años y estudia en tercero de primaria. Me confiesa que algunos niños se lo “gozan” por ser tan grande y apenas estar en ese curso, pero el dice orgulloso que “lo importante es estudiar”. Él es niño guía de Santo Domingo Savio desde hace cuatro años. Para esa época, sólo Freddy y otro niño del barrio eran niños guías. Ahora, son más de veinte.
El trabajo que ellos hacen es independiente y completamente voluntario. No están patrocinados por ninguna entidad; aunque la Alcaldía, que les había prometido uniformes, les dio carnés para que se identificaran como guías turísticos ante los visitantes.

El aporte que ellos piden por su labor es completamente voluntario. Freddy me comenta que le pueden dar entre cinco mil, diez mil o hasta cincuenta mil pesos por visita. “Gracias a Dios le colaboran a uno mucho, aunque hay unos que le dan a uno cien, doscientos (pesos) y eso lo deja a uno aburrido".
Pero, este trabajo no nace de la nada. Tiene unas raíces económicas de fondo que hacen pensar sobre las precarias condiciones de vida de la población de Santo Domingo Savio. Freddy me comenta que: "lo que yo me hago se lo doy a mi mamá porque nosotros estamos muy necesitados; yo me vengo a guiar y así nos ganamos plata".

Liliana María es la madre de Freddy, ella ha vivido casi todos sus 31 años de vida en este barrio. Ha tenido que convivir con la violencia y ha tenido que padecer las difíciles situaciones económicas.
Sobre la época de violencia prefiere mejor no hablar, dice que “eso es muy duro. Todo lo que uno sabe y cuando lo cuenta…no, no, no, cada vez que yo hablo de eso me dan ganas de llorar”. Sin duda, la violencia ha dejado heridas tan profundas en ella, como en muchos de los habitantes de este sector, que los recuerdos de esa etapa difícil aún la atormentan y le impiden dejar de mirar atrás en su vida con melancolía (Conozca algunos testimonios sobre la violencia en Santo Domingo Savio).

Ella fue testigo de la transformación y habla con firmeza sobre los cambios en el barrio: “Todo esto cambio por completo, mire lo bonito que está. Antes no tenía la fama que tiene ahora esto por acá. Antes era muy peligroso”.
Sin embargo, sus condiciones económicas y las de su familia siguen siendo difíciles. En un principio a Liliana no le gustaba mucho que su hijo trabajara como guía, pues “eso lo ve la gente por televisión y dice "vea esos ‘papas’ como mandan a los niños a trabajar pa’ que les traigan plata", y eso no es así, mi hijo es guía porque quiere”. Ahora, ella comprende la labor de su hijo y aprecia que él quiera ayudar a las personas, guiar a los visitantes, contribuir a la sociedad.

Liliana también le agradece mucho a su hijo los aportes económicos que puede dar en la casa. “Cuando él termina de hacer una visita me trae la mitad o más de la mitad”, me dice ella, complementando que eso les sirve para solventar algunos de los gastos del hogar. Y es que Freddy, con sus doce añitos, ya es el otro 'señor de la casa'. Es un niño valiante y con berraquera que se ha criado en medio de las condiciones difíciles y ha sabido enfrentarlas.
Ya ha terminado mi recorrido por Santo Domingo Savio, pero, antes de irme le pregunto a Freddy qué quiere ser cuando grande y él me responde que aunque no está muy decidido sueña con "seguir siendo un guía para ayudar a los turistas" o con "ser un policía para tener armas".
La respuesta me deja anonadado. Pienso en eso durante todo mi viaje de regreso a casa y concluyo que la verdadera transformación de Medellín -tan mencionada para beneficios políticos- sólo será verdad en algunos años, ya cuando Freddy y todos los niños de su edad que vivan en el barrio empiecen a forjar el camino de sus vidas y decidan qué quieren ser.
Ojalá y para esa época haya en cada esquina un guía que muestre la verdadera transformación de la ciudad y no un policía en cada sitio que revele con su arma que la violencia es un enemigo persistente.


Para mayor información sobre los proyectos adelantados en la comuna nororiental de Medellín puede consultar las siguientes páginas web:

-Laboratorio Medellín.

-Alcaldía de Medellín.

-Empresa de Desarrollo Urbano.

También, puede ampliar sus conocimientos sobre la violencia en las comunas de Medellín consultando el libro:

-No nacimos pa' semilla, del periodista y actual alcalde de la ciudad de Medellín, Alonso Salazar.