miércoles, 8 de abril de 2009

Recuento del gobierno autoritario de Alberto Fujimori



Después de conocerse la sentencia de la Corte Suprema de Justicia peruana por el caso del ex presidente Alberto Fujimori, declarado culpable de los delitos de secuestro por la retención extrajudicial al periodista Gustavo Gorriti y el empresario Samuel Dyer y homicidio y lesiones graves por las matanzas de Barrios Altos en 1991 y de Cantuta en 1992 -valga aclarar que es la primera condena que se dicta a un Presidente elegido democráticamente por delitos de lesa humanidad en Latinoamérica-, resulta importante hacer un recuento de su gobierno, de tinte autoritario y muy parecido al que Álvaro Uribe Vélez mantiene en Colombia.

El gobierno de Alberto Fujimori en Perú se destacó por dos cuestiones esenciales: Impulsó la macroeconomía del país y combatió duramente a los grupos insurgentes de ese país, no siempre bajo el cumplimiento de la ley.

Para 1992, y luego de que el Congreso no le adjudicara poderes a Fujimori para legislar sin fiscalización, el poder ejecutivo decide disolver el congreso y declarar las bases para un Gobierno de Emergencia y Reconstrucción Nacional. Esta situación le otorgó poderes autoritarios a Fujimori y a su aliado más importante Vladimiro Montesinos.

Ese mismo año se convoca a elecciones para el Congreso Constituyente Democrático, pero, bajo la condición de empezar a legislar inmediatamente después de que el pueblo peruano se pronunciara a favor o en contra de un referendo para redactar una nueva constitución.

El referendo fue aprobado por el 54.24% de los votos y en 1993 se redactaría la nueva carta constitucional que actualmente rige al Perú y que se criticó en su momento por otorgarle poderes superiores al ejecutivo sobre el legislativo.

Alberto Fujimori pudo presentarse de nuevo a la presidencia en 1995 y logró quedarse de nuevo con el cargo de primer mandatario tras obtener el 64% de los votos.

En este segundo mandato el gobierno Fujimori vivió una grave situación cuando 600 personas fueron retenidas por el Movimiento Revolucionario Tupac Amaru en diciembre de 1996. Por medio de un miembro de la Iglesia Católica se logró la liberación de la mayoría de personas retenidas, quedando aún en poder del grupo insurgente 72 personas. Cinco meses más tarde se lograría la liberación de todos los retenidos, excepto uno que murió en cautiverio, durante la operación militar conocida como Chavín de Huántar, que fue utilizada por el gobierno para acrecentar su popularidad en una época en la que se empezaba a especular sobre la corrupción del ejecutivo.



También, Fujimori con la ayuda de su aliado Montesinos –al que se le culpa de todas las acciones oscuras– orquestaron una campaña de control a los medios de comunicación para que fueran abiertamente favorables al régimen bajo la amenaza de cerrarlos en caso de que no cumpliesen con sus objetivos. Algunos de los periodistas más críticos como César Hildebrandt, fueron despedidos de los medios para los que trabajaban y posteriormente amenazados.

Poco a poco se descubrían numerosos casos de corrupción del gobierno y la impopularidad empezó a aflorar. Sin embargo, en el año 2000 Fujimori se vuelve a presentar como candidato y gana las elecciones a su contradictor Alejandro Toledo, quien se niega a presentarse a una segunda vuelta e invita a sus seguidores a votar en blanco, opción que alcanzó el 17% de la votación en los comicios.

Pero, pocas semanas después se filtran a los medios de comunicación del Perú los denominados ‘Vladivideos’, grabaciones ocultas hechas por el mismo Vladimiro Montesinos durante conversaciones en las que soborna a lideres de diversos partidos políticos para que apoyaran a Fujimori.



Esta situación desata un escándalo político que provoca el despido de Montesinos y su posterior asilo, bajo las especulaciones de que Fujimori le había dado 15 millones de dólares como remuneración por sus servicios.

En un ambiente caldeado políticamente, Alberto Fujimori va como Presidente del Perú a la reunión del APEC, en Brunéi, Asia, pero después de la reunión viaja a Japón y mediante un fax renuncia a la presidencia de su país, bajo el argumento de no tener garantías para su integridad física luego de las denuncias por corrupción que se adelantaban en contra de su gobierno.

El Estado japonés protegió a Fujimori, haciendo caso omiso al pedido de extradición del Estado peruano, hasta que el ex presidente viaja a Chile, donde es capturado por orden de un ministro de la Corte Suprema de ese país el 7 de septiembre de 2005.

Alberto Fujimori estuvo retenido en Chile hasta el 22 de septiembre de 2007 y pasa a manos de la justicia peruana que lo condena por los crímenes de lesa humanidad cometidos durante su gobierno. Una condena que tiene mucho de simbólica, pues demuestra a los presidentes que durante sus mandatos han convivido bajo la sombra de los asesinatos extrajudiciales y los abusos del poder que la justicia llega también para ellos.

Para ver la noticia de la condena a Alberto Fujimori, visite la página web: www.lafuerzainformativa.com

jueves, 2 de abril de 2009

Peligros en la Ciclovía

Si bien la Ciclovía es un espacio de vital importancia para el mejoramiento de la calidad de vida de todos los ciudadanos del Valle de Aburrá por medio de la recreación y el deporte, resulta también peligroso recorrerla.

Este espacio tiene unos serios inconvenientes en la infraestructura que deben ser corregidos para evitar cualquier incidente.

Puentes sin barras de protección, peligrosas salientes en las carreteras que van directo al río Medellín, zonas a escasos 50 centímetros del río que no tienen ningún tipo de seguridad y el mal estado en algunos tramos de la vía son los principales peligros que enfrentan los ciudadanos que participan en la Ciclovía de la autopista Regional.

Lo que genera más preocupación es que son muchos los niños que participan en esta actividad recreo-deportiva y son quienes, con mayor facilidad, pueden sufrir cualquier accidente. Foto-reportaje de La Fuerza Informativa y La Tercera Cara de la Moneda:


miércoles, 1 de abril de 2009

Pedro Antonio Marín, alias ‘Tiro Fijo’: Primer aniversario de su muerte

Una vida de lucha contra la tiranía siendo un tirano

Fernando Botero
Manuel Marulanda 'Tiro Fijo'
1999
Óleo sobre lienzo
45,72 x 33,02 cm
Registro 3237

“Manuel es el padre de la selva colombiana,
es el pastor de la paz en el rebaño,
Manuel es hermano de los ríos y del viento,
y allá donde es más libre la montaña,
dulce patria hacia el cielo, allá lo siento”.

Canto a Manuel (Fragmento) – Luis Vidales 1983 (Música fariana)

“Hacemos de la radio una trinchera de lucha”, escucho en la Cadena Radial Bolivariana. De inmediato, el Himno de las Farc suena, el mismo que cantaron los miembros de la Coordinadora Continental Bolivariana en Caracas, Venezuela, junto a un busto rodeado de coronas fúnebres el pasado 26 de marzo. La estatuilla de Pedro Antonio Marín, conocido también como Manuel Marulanda Vélez, alias 'Tiro Fijo', era glorificada en la conmemoración del primer año de su muerte.

Sigo escuchando…pensando, y quién diría, una salsa hasta pegajosa suena en esta emisora y unas voces, con acento montañero, dicen transmitir desde las montañas de los Andes. Les sigue un vallenato ‘tropicalongo’ que habla de canallas en el gobierno y de salvadores en las montañas, es “Con el nuevo poder” de Julián Conrado, conocido como el cantante de las Farc.

Me sorprende la forma en que las Farc han crecido estructuralmente. Un ejército que es sus inicios era compuesto por grupos de hombres y mujeres cansados de los abusos del poder y en búsqueda del respeto del derecho a la vida.

Todo comenzó con un grupo de autodefensas campesinas denominado Bloque Sur y que en 1964 tras el ataque a Marquetalia se conformaría como grupo guerrillero bajo el nombre de Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Farc.

Los orígenes reales de la guerrilla deben especificarse en los finales de la década del 40, cuando, luego del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, la furia de los liberales del ala más recalcitrante llegó hasta su nivel más desbordante y se alzaron en armas para responder a la violencia oficial.

El 9 de abril de 1948 se conforma la primera guerrilla en Colombia, bajo el mando de Rafael Rangel, en La Colorada, departamento de Santander. De igual manera en Yacopí, Cundinamarca y Urrao, Antioquia se conforma grupos con las suficientes capacidades económicas para encarar al Estado.

Durante los gobiernos de Mariano Ospina Pérez, Laureano Gómez, Rafael Urdaneta las semillas del abuso y el arrasamiento de la vida y honra de los individuos hacen germinar en los campesinos sentimientos de odio frente a un Estado que, según la visión de muchos, sólo les dejaba una salida: el camino de las armas.

Pero, con el gobierno de Rojas Pinilla se consiguen diálogos acordados para las desmovilizaciones de algunas guerrillas liberales, fundamentalmente refugiadas en el oriente y el sur colombiano. El 15 de septiembre, por ejemplo, 3.500 guerrilleros bajo el mando de Guadalupe Salcedo, entregan sus armas y se comprometen con la búsqueda de la paz desde la legalidad. El discurso pacífico y conciliador de Rojas Pinilla logra que a tan sólo tres meses de su gobierno, 6.650 hombres pertenecientes a las guerrillas liberales se desmovilizaran. Quedaban algunos reductos, entre ellos, el grupo liderado por Pedro Antonio Marín, también llamado Manuél Marulanda Vélez en honor a un líder sindical antioqueño asesinado. Además, su gran puntería con el fusil le hizo acreedor de un alias que le identificaría por el resto de sus días: ‘Tiro Fijo’.

Para la época era un joven que caminaba por la segunda década de su vida y que luego de ser perseguido por liberal en su natal municipio de Genova, Quindío, decide conformar una guerrilla en compañía de sus catorce primos. Luego, migraría al sur del Tolima, para unirse a las guerrillas liberales.


De otro lado, la victoria de la guerrilla cubana de Fidel Castro y el Ché Guevara en Cuba es un detonante para que jóvenes idealistas se unan a las guerrillas, con la ilusión de alcanzar en Colombia una victoria como la conseguida en la Revolución Cubana. Situación preocupante para el Estado colombiano que se propuso consumar una campaña de guerra preventiva, liderada por los principio de la Seguridad Nacional, adoptados del pensamiento militar de los Estados Unidos durante la Guerra Fría, bajo el principio de la destrucción total del enemigo: El comunismo.

EE.UU. no quería perder su dominio sobre el continente americano, donde muchos grupos revolucionarios querían copiar el modelo cubano e intentar derrocar los “gobiernos despóticos”. Además, porque este espacio revolucionario lo podría aprovechar la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas URSS, con el objetivo de tener aliados en territorio cercano a los Estados Unidos y poder aplicar más fácilmente maniobras de guerra, en caso de un eventual conflicto bélico.

Por esta razón, el gobierno americano y más específicamente el pentágono, desarrolla el Plan LASO (Latin America Security Operation), con el fin de ayudar a los gobiernos de Latinoamérica a afrontar los reductos guerrilleros en sus países.

La más importante operación para la época fue la desarrollada en el poblado de Marquetalia, Tolima. Por meses se extiende este combate en el que la guerrilla es fuertemente atacada, a tal punto que tiene que abandonar el territorio; pero no logra ser vencida. De esta disputa surgen como tal las Farc, Fuerzas Armadas revolucionarias de Colombia.

El desarrollo histórico de las Farc y la adopción de diversos métodos de lucha necesitan de muchas páginas y muchas visiones para ser explicados de forma satisfactoria. Pero, lo más destacado de todo esto es que después de casi 45 años de lucha siguen vivas a pesar de los fuertes altibajos y los grandes ascensos. Aún no se quedan con el poder, lo que las ha llevado a viciarse con algunas conductas delincuenciales, pero se mantienen vivas como la guerrilla más añeja del mundo, lo que les hace ganar adeptos y simpatizantes dentro de los grupos que defienden el comunismo, el bolivarianismo y/o la combinación de las formas de lucha, principalmente a nivel internacional.






(Nota: Los dos últimos videos abarcan la época de 1948 a 2002)

Lo que más se le reprocha a la guerrilla de las Farc y a su ya fallecido Jefe Máximo y símbolo de cohesión, Manuel Marulanda Vélez, es que siempre lucho contra el gobierno aplicando sus mismas técnicas e incluso, siendo aún más cruel. Factores que a la larga, le costaron a la organización toda la popularidad y el carisma que alguna vez generaron en el pueblo.


En la actualidad, también se les crítica por quedarse histórica e ideológicamente en el pasado; sin embargo han sabido utilizar la tecnología a su favor para expresar libremente sus ideologías y conformar grupos de apoyo. Más de una decena de páginas Web de las Farc o de sus más cercanos colaboradores. Cerca de 400 canciones escritas en medio de la selva, bajo la lluvia de las balas y el llanto de los secuestrados. Miles de poemas y libros en defensa de una lucha revolucionaria; ventas de vinos, tabacos y camisetas para financiarse son las formas de publicitar su lucha, conseguir recursos y de demostrar que aún siguen incrustadas en la sociedad.

Después de hacer este recuento básico leo por casualidad una frase que me impacta: “No hay camino para la paz, la paz es el camino” dice Mahatma Gandhi. Recuerdo la gran cantidad de luchas armadas que se han escondido bajo el ideal de la paz y la cantidad de muertes que ha dejado esta búsqueda infructuosa. La paz es el camino…